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N.º 43

SEPTIEMBRE 2006

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Nuevos hallazgos fenicios

en la zona de Vélez-Málaga

José Antonio Molero  

  

  

L

a riqueza en metales de la Península Ibérica atrajo, desde tiempos muy remotos, a los pueblos más civilizados del Mediterráneo Oriental, que buscaron su expansión comercial por las costas occidentales del Mediterráneo e incluso por las del Atlántico.

Aunque se tiene constancia, como así lo atestiguan los hallazgos arqueológicos, de que nuestra Península fue visitada con anterioridad por otros pueblos navegantes procedentes de Oriente, que comenzaron a llegar a nuestras costas desde finales del III milenio a. C. y continuaron haciéndolo durante gran parte del siguiente, los primeros colonizadores históricos de Occidente y de nuestro litoral fueron los fenicios, a los que siguieron después los griegos.

Al principio, las visitas de ambos pueblos sólo consistían en simples viajes mercantiles para explotar las riquezas de los países occidentales; más tarde intentaron establecerse firmemente en nuestro suelo, ya mediante la creación de simples factorías comerciales, o bien fundando verdaderas ciudades que sirvieran de base a su comercio.

  

Los fenicios, pueblo semita dedicado al comercio, lograron expandir su influencia cultural por todo el Mediterráneo desde fines del II milenio hasta el s. VIII a. C.

  

Los fenicios y su expansión por Occidente

Los fenicios eran un pueblo semita organizado en ciudades-estado independientes, cada una con su propio gobierno, entre las cuales destacaron Arados, Berytos, Biblos, Sidón y, principalmente, Tiro. Todas ellas estuvieron situadas en la franja costera del actual Líbano y constituían florecientes emporios mercantiles. En sus manos estuvo, desde fines del II milenio a. C., gran parte del tráfico marítimo mediterráneo, hasta que la opresión y conquista de su país por los asirios puso fin (desde finales del siglo VIII a. C.) a su actividad exterior, hasta que desaparecieron en el 332 a. C., cuando fueron incorporadas al creciente imperio de Alejandro Magno.

Para facilitar el comercio marítimo, que realizaban a gran escala, los fenicios fundaron numerosas colonias o factorías mercantiles esparcidas por las costas mediterráneas, y aun por las atlánticas del Sur de España y de Marruecos. A la cabeza de aquel movimiento expansivo figuraba Tiro, que durante su hegemonía se convirtió en la metrópoli de todas las posesiones del mundo fenicio.

  

Los fenicios y Andalucía

    

Dibujo de una nave fenicia. Obsérvese el extraordinario parecido que guarda con la "jábega", embarcación típicamente malagueña.

    

Hacia el año 1000 a. C. (o tal vez antes), los tirios se establecieron en el Sur de España, donde fundaron la colonia de Gadir (Cádiz), estratégicamente situada para comerciar con el reino de Tartessos, que ocupaba la Cuenca del Guadalquivir. Posteriormente, y en fecha no muy precisa, fundaron otras factorías, como Abdera (Adra, en la costa de Almería), Sexi (Almuñécar, en la costa de Granada), Malaka  (Málaga) y otras muchas en la costa atlántica andaluza y en la del Algarbe (Portugal). Todas estas factorías no eran sólo punto de embarque y depósitos de mercancías, sino también importantes centros pesqueros, en donde se practicaba la salazón y conserva del pescado.

El principal móvil que impulsó a los fenicios a instalarse en nuestro país fue su afán de adquirir los metales que los tartesios explotaban en las minas de su territorio, como el cobre, el oro y, especialmente, la plata, o bien los que importaban de fuera, como el estaño, procedente de Galia, Portugal, Asturias, la Bretaña francesa y, sobre todo, de Inglaterra, así como el ámbar, que llegaba al gran mercado de Tartessos desde las costas del Báltico, productos que, posteriormente, fueron a buscar los propios fenicios navegando por el Atlántico.

  

Los fenicios y el litoral malagueño

A juzgar por los restos arqueológicos que están apareciendo continuamente, el litoral malagueño fue un lugar de asentimiento de preferencia por los fenicios, quizá por su ubicación geográfica intermedia en las costas del Sur peninsular,  para la ubicación de sus emporios mercantiles.

Además de la gran urbe que hubo de ser Malaka en su momento, de cuya importancia ya nos dejó constancia Herodoto, y de la que, en la actualidad, apenas quedan vestigios arqueológicos importantes a causa de los destrozos ocasionados por una construcción urbanística irrespetuosa con la Historia, el diario SUR informaba el pasado mayo de que, en la zona conocida como Casa de la Viña, correspondiente a la población malagueña de Torre de Mar, había tenido lugar el hallazgo de un importante yacimiento arqueológico correspondiente a la época fenicia, que venía a sumarse a otros de años anteriores, y que, según las primeras estimaciones, podía remontarse a la segunda mitad del siglo VII a. C. En esa ocasión se trataba de una torre de vigilancia e intercomunicación, una vivienda agrícola y una tumba de tipo fosa de época arcaica, todo ello localizado en el sector SUPT-10 de la mencionada localidad.

Según el Departamento de Patrimonio del Ayuntamiento de Vélez-Málaga, estos nuevos hallazgos arqueológicos constituyen una interesante aportación al conocimiento de la época prerromana de la Península Ibérica y vienen a confirmar que la costa del municipio de Vélez-Málaga fue uno de los principales enclaves de la colonización fenicia en Andalucía y el Mediterráneo occidental.

  

Sistema defensivo

Los estudios preliminares inducen a pensar que una de las construcciones halladas debió de funcionar como puesto de vigilancia y comunicación entre los centros urbanos de Toscanos, en la desembocadura del río Vélez, y el Morro de Mezquitilla, en la desembocadura del río Algarrobo. Aunque la fuerte erosión  que ha sufrido la edificación sólo ha permitido conocer su cimentación y parte de sus paredes, que, en gran medida, se encuentran ya perdidas, este nuevo hallazgo contribuye, de manera relevante, a conocer los sistemas defensivos que tuvieron que establecerse en el litoral de la provincia de Málaga durante la época fenicia y es el primero de estas características que se documenta en España.

  

    

Imagen de los restos hallados en la Casa de la Viña. Foto SUR. 

    

Vivienda destruida

En esa misma zona se han encontrado también los restos de una vivienda fenicia cuya antigüedad puede datarse entre los siglos VIII y VII a. C. Según el rotativo, de la vivienda sólo se ha documentado una bolsada de materiales, ya que el yacimiento fue destruido casi en su mayor parte en los años setenta del pasado siglo a causa de la realización de un camino. No obstante, de él se ha recogido un significativo conjunto de ánforas y otras vasijas domésticas, como platos y cuencos, así como diversas piezas de cerámica elaboradas a mano. La importancia del hallazgo radica en que es el tercer edificio agrícola fenicio que se conoce en el territorio andaluz, y todos ellos localizados en el distrito municipal de Vélez-Málaga.

  

El enterramiento

Asimismo, a unos 150 metros de la vivienda fenicia había sido encontrado un enterramiento aislado cuya cronología podía cifrarse entre la segunda mitad del siglo VIII e inicios del VII a. C. La tumba se halla excavada en la roca y el estado de conservación de su contenido apunta a que ha sido saqueada, ya que sólo conserva algunos fragmentos de cerámica de diferentes vasijas, entre los que destacan los restos de un jarro de boca de seta con barniz rojo y la piedra que servía para tapar su entrada.

  

Hallazgo de una ciudad en la zona costera de Vélez-Málaga

Avalando esta hipótesis de la importancia que los fenicios hubieron de dar a la zona de Vélez-Málaga para sus asentamientos, estos restos arqueológicos se veían incrementados, el pasado mes de julio, con el hallazgo de la que podría ser la ciudad púnica más grande de época arcaica de Andalucía, según informaba también el diario SUR.

Los restos arqueológicos que se han descubierto ahora conforman una manzana de viviendas que ocupa una superficie cuya extensión abarca más de 40 metros de largo y unos 12 de ancho. Los primeros estudios han puesto de manifiesto que se trata de un nuevo sector arqueológico, que viene a sumarse a los tres hallados en las primeras excavaciones llevadas a cabo en 1973 durante la  construcción de una vivienda y la posterior ampliación de la carretera N-340.

Según ha notificado el Departamento de Patrimonio veleño, este nuevo hallazgo arqueológico induce a pensar en la existencia de un amplio sector urbano en esta zona veleña, origen de la antigua ciudad fenicia de época prerromana (primera mitad del siglo VIII a. C.) hoy conocida como Las Chorreras, y que, según las primeras estimaciones, puede ser la población fenicia de mayores dimensiones que se levantó en las costas de Andalucía: los expertos calculan que ocupó unas 6 hectáreas y su habitabilidad pudo tener una duración aproximada de 75 a 100 años, hasta que fue abandonada.

    
    

El nuevo descubrimiento consiste en tres grandes viviendas que se levantan de forma escalonada y aterrazada, con diferentes niveles y adaptadas a la topografía del terreno. Foto SUR.

    

El hallazgo de este nuevo yacimiento ha tenido lugar en una colina conectada al mar, formada por diversos promontorios, en la zona conocida como Urbanización Cerro y Mar, enclavada en el núcleo de población de Mezquitilla, en el término municipal de Vélez. El descubrimiento consiste en tres grandes viviendas que se levantan de forma escalonada y aterrazada, con diferentes niveles y adaptadas a la topografía del terreno. Los restos quedan delimitados por una gran calle de unos 40 metros que discurre paralela a una vaguada que parte desde la misma playa y que continúa hacia el norte, precisamente donde hace tres años se realizó el descubrimiento de otras viviendas.

Los restos que se han conservado corresponden a los zócalos de las viviendas, construidos con materiales arcaicos. Se trata de muros rectos levantados a base de grandes cantos rodados, unidos, casi siempre con arcilla, con una altura media que oscila entre 0,50 y un metro, y sobre los cuales se elevaban paredes de adobe, que aparecen derruidas en el interior de las viviendas. En una habitación, que parece debió utilizarse como dormitorio, se conserva incluso el suelo y el enlucido de las paredes, algo poco frecuente en este tipo de hallazgos.

  

Diversos utensilios

También han aparecido diversos utensilios vinculados a las diferentes habitaciones, tales como la vajilla completa de una de las cocinas (mesa de piedra, cuencos, fuentes, ollas y morteros, entre otros utensilios) y dos escarabeos de tradición egipcia (amuletos, uno de marfil y otro de piedra), lo que induce a pensar en la existencia de un santuario en esta misma manzana.

  

  

  

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José Antonio Molero Benavides (Cuevas de San Marcos, Málaga) ha cursado los estudios de Magisterio y Filología Románica en la Universidad de Málaga, en donde ejerce en la actualidad como profesor de Lengua, Literatura y sus Didácticas. Desde que apareció su primer número, está al frente de la dirección de GIBRALFARO, revista digital de publicación mensual patrocinada por el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga.

  

  

CONOCER MÁLAGA. Suplemento mensual de GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año V. Número 43. Septiembre 2006. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2006 José Antonio Molero Benavides. © 2002-2006 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

  

  

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